Cuando decidimos cruzar el Atlántico para visitar El Salvador no sabíamos exactamente lo que nos encontraríamos. Pero lo que vivimos superó todas las expectativas. Más allá de un viaje, fue una experiencia de comunidad, de encuentros reales, de abrir puertas — y de sembrar posibilidades.

De Barcelona a San Salvador: pisando territorio nuevo

Desde aquel primer encuentro en Barcelona —una cena con miembros de Techies para presentar la idea— hasta el salto al avión, había entusiasmo, dudas e ilusión a partes iguales. La visita al consulado, los nervios, el deseo de que aquello funcionara. Pero ya había algo claro: estábamos unidos por una visión de cooperación internacional. 

Y así empezamos — con la mente abierta y las ganas de conocer lo que había del otro lado.

Quiénes conocimos, con quién hablamos — y lo que surgió

Ya en El Salvador, las cosas fueron tomando forma. Estas son algunas de las personas y organizaciones con las que colaboramos, y lo que empezó a nacer de esos encuentros:

  • Nos reunimos con Invest in El Salvador — una entidad clave para atraer inversión y proyectos internacionales. Junto a ellos, participamos en un evento donde también estaban presentes Wingman Support y Firma Núñez y Asociados, empresas interesadas en facilitar inversiones, servicios legales y soporte para quienes vienen desde el extranjero. 
  • Realizamos sesiones de asesoría e información legal con firmas locales (la mencionada Firma Núñez y Asociados), para conocer de cerca el marco regulatorio, las oportunidades de negocio e inversión en el país. Esa colaboración fue importante: mostró que Techies buscaba no solo “explorar”, sino hacerlo con responsabilidad y conocimiento. 
  • Estuvimos en espacios de innovación, hubs tecnológicos, startups y empresas salvadoreñas dispuestas a colaborar, intercambiar talento, aprender y crecer juntos. El ambiente fue de curiosidad, de apertura, de ganas de conectar realidades distintas. 
  • Hablamos con emprendedores, profesionales locales, gente que quiere transformar con tecnología, con ganas de colaborar con equipos de Barcelona. Fueron charlas casuales, genuinas, con historias reales — y cuando eso ocurre, nace comunidad.

No fuimos solo visitantes: fuimos compañeros de ruta, con mente puesta en alianzas reales, proyectos compartidos y un futuro conjunto.

Resultados tangibles — y lo que esto ya supone

Esta primera fase no ha sido solo simbólica; ya hay frutos:

Esto no termina aquí: empieza algo más grande

Este viaje marca el capítulo uno de una historia que ya está escribiéndose. Ahora que los primeros contactos están hechos:

  • Vienen proyectos piloto bilaterales.
  • Pueden surgir colaboraciones en desarrollo, consultoría, servicios, inversión.
  • Se está construyendo una comunidad transnacional de profesionales tech capaces de operar entre Europa y Latinoamérica.
  • Y lo mejor: un intercambio real de conocimiento, cultura, oportunidades — donde todos ganan.

Porque Techies no es solo una comunidad local: quiere ser global, inclusiva, puente de talento.

Cuando aterrizamos en El Salvador, no sabíamos exactamente qué esperar. Pero desde el primer saludo con Invest in El Salvador hasta las reuniones con startups, emprendedores y firmas legales, quedó claro que lo que buscábamos existía.

No fue un sueño: fue un encuentro de realidades.

No fue un ejercicio de curiosidad: fue el inicio de algo real.

Techies Barcelona cruzó fronteras, conectó personas, ideas y proyectos. Y lo que empezó como una expedición, hoy es una comunidad que mira hacia adelante — con paso firme, ganas de colaborar y una visión compartida.

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